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Mostrando entradas de enero, 2020

Otro souvenir (kitsch) que encontraréis en el 22º Mercado de las Pulgas de Zaragoza.

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Me repugna y al tiempo me fascina lo kitsch: caballitos alados y decorados con purpurina, discos con portadas de cantantes desdentados o, como el souvenir que comparto hoy con vosotros, un estadio que tal vez sirviera de cenicero. Este Nou Camp sirvió para promocionar el Mundial’82 jugado en España: de todo hace ya, casi, cuarenta años. Un estadio, un souvenir, un cenicero, un quéséyo, que podréis encontrar los días 8 y 9 de febrero en mi stand del 22º Mercado de las Pulgas de Zaragoza.

Un rótulo en peligro en el corazón del barrio de Jesús.

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Este rótulo, emplazado en el corazón del barrio de Jesús en Zaragoza, siempre me ha fascinado: también lo hacía el interior del bar, que hace no tantos años bajó definitivamente su persiana. ¿Se perderá este rótulo, fantástico, en una futura obra de reforma o si un día la piqueta se lleva por delante el edificio? 

Un regalo (tardío) de Reyes: un abono para la Exposición Hispano-Francesa de 1908.

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Ayer recibí de manos de mi cartera un regalo de Reyes muy personal: un abono de acceso a la Exposición Hispano-Francesa emitido en 1908 (y caducado, por cierto, jajaja). Lo puso a la venta mi amigo Luis Sorando hace unas semanas y lo incorporo así a mi pequeño museo de recuerdos zaragozanos. Soy otro baturro enamorado de la épica de los Sitios más allá de mi opinión personal sobre qué convenía en realidad a la España de 1808.

Otra pieza rescatada para los enamorados de Martini.

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Ayer volví a la carretera, ayer volví a Encants. Lo hice para desentumecer los músculos, para volver a educar y ejercitar la mirada, y encontré cosillas aquí y allá destinadas a mi colección personal y otras que ofreceré en el Mercado de las Pulgas de Zaragoza. Una de las piezas que pondré a la venta en la próxima edición del Pulgas será este cenicero, tallado en cristal, de la eterna marca Martini.

El Mañico, el último reducto de la calle Alfonso I, ha echado la persiana.

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De todo lo vivido han pasado veinte años. La memoria, traicionera, comprime y expande el tiempo a su antojo. Parece que hayan pasado veinte y no seis desde que publicásemos el primer libro del periodista Juanma Fernández en Anorak Ediciones. Una tarde de sábado, a la hora del café, recorrimos el centro de Zaragoza para fotografiar al bueno de Juanma con vistas a la promoción del libro y, no recuerdo cómo, terminamos disparando el flash en el interior de El Mañico. Ayer, esta tienda de souvenirs, adoquines y juguetes cerraba sus puertas: su cierre contribuye a evaporar la Zaragoza en la que crecimos, a borrar otro de nuestros paraísos cotidianos. 

Por cinco euros, ¡conduce un descapotable vintage!

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Hace apenas unos días, paseando por una Zaragoza helada y heladora, me topé con esta sorpresa: Importauto sortea este vehículo histórico. Cinco euros por papeleta -que vende en su propio concesionario del paseo de Sagasta- para ponernos al volante de este descapotable… o en mi caso, dado que no conduzco, revenderlo en Wallapop. ¡Feliz mañana de Reyes!

Unos Reyes Magos muy especiales en Aragón Radio.

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Los Reyes Magos y su séquito trabajan contra el reloj para que la mañana del 6 de enero miles de niños aragoneses conviertan sus deseos en realidad. Ayer jueves, en Somos nostalgia, la sección del programa ‘Ésta es la nuestra’ de Aragón Radio en la que viajamos en el tiempo, rescatamos la figura de El pajarito pinzón, los lugares donde los niños de los cincuenta y los sesenta eran recibidos por Melchor, Gaspar o Baltasar y entregaban sus cartas, y también contamos con un invitado de excepción. Domingo Figueras es miembro de un séquito que hace 45 años comenzó a repartir regalos en el viejo barrio de la Magdalena durante toda la noche y que aún hoy, medio siglo después, mantiene esta bonita tradición no solo en estas calles sino en numerosos puntos de la ciudad. Os acompaño el podcast del programa de ayer:  http://www.aragonradio.es/podcast/emision/retro-las-cabalgatas-de-reyes-y-los-juguetes/

Un árbol genealógico dedicado a las fábricas de juguetes.

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Ayer, en casa de uno de mis hermanos, caminaba por el pasillo cuando de pronto me detuve: aquel árbol genealógico no era un árbol cualquiera. Se trataba de un árbol en el que cada rama recogía una buena parte de la historia del juguete en Levante. Firmas y fabricas como Congost, Payá o Guisval convivían con otras de vida más efímera. Un árbol que, en formato cartel, ha editado el Museo Valenciano del juguete.